miércoles, 14 de septiembre de 2016

DE VUELTA


En estas noches de insomnio y de jet lag, todavía con la retina hecha a los espacios amplios y a los cielos sin marcos de la América del norte, llega a mis manos, de nuevo, "El Alquimista" de Paulo Coelho, como asidero de náufrago en un mar constreñido de asfalto. Ya lo leí hace muchos años, pero reconozco que me ha gustado mucho más leerlo esta segunda vez.

Es un libro muy sencillo y a la vez muy esencial que inspira enormemente.
Para los que no lo hayáis saboreado aún, os diré que habla de sueños y de la Historia Personal de cada ser humano; también habla de raíces y de conexión con los elementos de la naturaleza, habla de pastores y de seguir las señales, habla del desierto y de encontrar tu lugar en el mundo.


Servidora, que sigue buscando este último mientras intenta hacerse hueco en la ciudad de siempre (sin mucho éxito, la verdad) os lo recomienda encarecidamente: ya sea como lectura refrescante de final de verano o como brújula infalible y atemporal para salmones intrépidos.


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