miércoles, 14 de septiembre de 2016

DE VUELTA


En estas noches de insomnio y de jet lag, todavía con la retina hecha a los espacios amplios y a los cielos sin marcos de la América del norte, llega a mis manos, de nuevo, "El Alquimista" de Paulo Coelho, como asidero de náufrago en un mar constreñido de asfalto. Ya lo leí hace muchos años, pero reconozco que me ha gustado mucho más leerlo esta segunda vez.

Es un libro muy sencillo y a la vez muy esencial que inspira enormemente.
Para los que no lo hayáis saboreado aún, os diré que habla de sueños y de la Historia Personal de cada ser humano; también habla de raíces y de conexión con los elementos de la naturaleza, habla de pastores y de seguir las señales, habla del desierto y de encontrar tu lugar en el mundo.


Servidora, que sigue buscando este último mientras intenta hacerse hueco en la ciudad de siempre (sin mucho éxito, la verdad) os lo recomienda encarecidamente: ya sea como lectura refrescante de final de verano o como brújula infalible y atemporal para salmones intrépidos.


viernes, 8 de mayo de 2015

CAMAS DE FAQUIRES por Eva Antón Bravo




He aquí un aperitivo de lo que se puede encontrar en mi recién aparecido libro: Camas de faquires.
Una poesía conceptual, sintética, escrita desde una esquina recóndita entre el hígado y el corazón.

Los poemas de este libro, pinchan, como lo hacen las púas de la cama del faquir.
Cada púa constituye un reto, una preocupación, una crítica o un deseo. Sobre todas ellas se tiende el faquir, cada noche; algunas le hacen daño, otras le hacen pensar, algunas sonreír y en su conjunto:  
todas ellas le curten.

Si queréis pincharos con los poemas de mi libro y adquirir un ejemplar hacédmelo saber,
escribiéndome a:

esaquesisoyyo@gmail.com


 También podéis asomaros al blog de Juan José Parcero Aznar y leer la reseña de Camas de faquires:

 http://enelvertigodelosbesos.blogspot.com.es/p/resenas.html


Eva Anton Bravo, Camas de faquires, Albacete, Uno editorial, 2015.



APERITIVO

Rocío su cuerpo con nata líquida.
Enciendo el horno.


 

MUTANDI

He dejado a J.
He cortado las uñas al gato.
He afeitado al cactus.

Al fin, caricias sin dolor.




CAMA ELÁSTICA

¿Por qué, siendo mi cama horizontal, tengo sueños
v
e
r
t
i
c
a
l
e
s?


 

domingo, 1 de marzo de 2015

Ave Fénix


Resurjo de mis cenizas, en primer lugar, para desearos, a todos los que me estáis poniendo falta desde hace tiempo, un agradable 2015.
Espero que la cantidad de nieve que ha caído estos días sea proporcional a la cantidad de bienes que va a traernos este recién estrenado año.
Por mi parte, muchas lecturas, viajes y películas cargo en mi mochila desde la última vez que los compartí con vosotros, como muestra, sirva: El vagón de las mujeres de Anita Nair, un libro que fue el prólogo de mi viaje a la India del Sur, el verano pasado, y que muestra con sensibilidad y delicadeza la condición de la mujer en el subcontinente; y dos películas, una clásica: Tener o no tener (To have and have not) de Howard Hawks, con un Humphrey Bogart y una Lauren Bacall espléndidos, basada en la novela homónima escrita por Ernest Hemingway en 1937 y ambientada en la isla de La Martinica durante la Segunda Guerra Mundial. Es una película sobre el amor, la amistad y el compromiso social y donde Lauren Bacall engatusa a Humphrey Bogart con su voz melodiosa, acompañada por las notas del piano.
Y la otra recomendación fílmica es una película contemporánea: el último trabajo de Woody Allen, Magia a la luz de la luna, (Magic in the Moonlight); una historia entretenida con humor y sarcasmo, ambientada en la Costa azul y en la Provenza francesa donde Colin Firth y Emma Stone representan a dos personajes antitéticos que acaban limando sus diferencias. Lo mejor de la película, sin duda, son los paisajes naturales de la Provenza francesa y la casa de la tía Vanessa; lo peor, la voz del doblaje al español de la protagonista.
Ya es la segunda vez que me llama la atención una voz femenina en una película de Woody Allen, la última ocasión fue en Si la cosa funciona; me pregunto si será algo buscado..., ¿quizás, una estrategia? ¿Woody intenta restarle belleza a sus personajes femeninos atribuyéndoles una voz brusca o desagradable para provocar una reacción o rechazo iniciales y luego ir construyendo su personaje a medida que avanza la trama y derrocar ese primer sentimiento?
¿O simplemente es una elección desafortunada?...
En cualquier caso, resulta interesante...


viernes, 13 de junio de 2014

PATTI SMITH: Éramos unos críos.

Este libro (escrito por Patti Smith como promesa a su compañero de viaje, Robert Mapplethorpe) es una oda a la constancia, al arte y a la persona del célebre fotógrafo; al que para lograr conquistarlo había que amar su obra (como, así, aconsejaba la propia Patti, aunque pocos le hacían caso).

En él, se relata una vida compartida, palpitante, dura, apasionada, con éxitos y fracasos, con ingenuidad y un gusto exquisito por los detalles, por los dibujos, por la cintas, las calaveras, los collares, las mariposas, los bollos, los cafés...

Este libro es una pinacoteca detallada de la vida de dos artistas empeñados en serlo y el relato pormenorizado de todo su periplo personal para conseguirlo.

Patti ofrece una narración cuidada y elegante con un ritmo de canción de rock, salpicada con fotografías y dibujos de ambos artistas que son como talismanes para el lector.
Hay emoción y desánimo, amor y promiscuidad pero, sobre todo, comprensión,  lealtad y empatía entre dos personas que se sentían diferentes: “Patti, nadie ve como nosotros”.

Éramos unos críos es, asimismo, una reflexión sobre el arte, la poesía, la música, y la función que ejercen estas disciplinas en la sociedad:
“En mis momentos bajos, me preguntaba cuál era la finalidad de crear arte. ¿Para quién? ¿Estábamos encarnando a Dios? ¿Dialogando con nosotros mismos? ¿Y cuál era el objetivo final? ¿Tener nuestra obra enjaulada en los grandes zoológicos del arte, el MoMA, el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York, el Louvre?
Yo aspiraba a ser honesta, pero no me sentía así. ¿Por qué dedicarme al arte? 
(…) Robert tenía poca paciencia con aquellos ataques introspectivos míos. Él jamás parecía cuestionarse sus impulsos artísticos y, con su ejemplo, comprendí que lo que importa es la obra: la serie de palabras impelidas por Dios que se concreta en un poema, la trama de color y grafito garabateada en la lámina que expande su divino movimiento. Lograr en la obra un equilibrio perfecto entre fe y ejecución. De este estado mental emana una luz, preñada de vida”.
  
El escenario de este libro de memorias es la agitada ciudad de Nueva York de los años setenta, con su galería de personajes: Lou Reed, Andy Warhol, Janis Joplin, Jimy Hendrix... y sus lofts y hoteles destartalados y bohemios.

Todo el libro es un homenaje sincero y una carta de amor exquisita de Patti Smith hacia su marinero:
“La otra tarde, cuando te quedaste dormido en mi hombro, también yo me dormí. Pero antes de hacerlo pensé, mientras miraba todas tus cosas y creaciones, y repasaba tus años de trabajo, que de todas tus obras, tú continúas siendo la más bella. La obra más bella de todas.”

                                                                                                            PATTI

Patti Smith: Éramos unos críos. (Just kids). Barcelona: Lumen, 2010.


martes, 27 de mayo de 2014

Las nieves del Kilimanjaro

Tras varias semanas de estar agazapada tras la mata, observando a distancia los movimientos y reacciones de mi escrito anterior, resurjo de mis cenizas con una crítica cinemátográfica. Pagué la multa, sin mayor pena ni gloria, recibí elogios y críticas y, una vez pasada la tormeta, vuelvo al ruedo para compartir con vosotros lo que he visto.

He aquí un clásico cinematográfico con ecos africanos: Las nieves del Kilimanjaro.



—Harry, ¿has ido de cacería ultimamente?

—No. ¿Por qué lo preguntas?

—Lástima, el hombre no debe perder la habilidad de cazar...

—He visto las siete maravillas del mundo, o tal vez hay más de siete..., no son nada asombroso...

—Entonces no has visto nada.

—He destruído mi talento por no utilizarlo, traicionándome a mí mismo y a las cosas en que creía...


—...Acércate, quiero darte algo, es un acertijo, no lo leas hasta que yo haya muerto; yo desconozco la solución pero si logras encontrarla te salvará.

Kilimanjaro es un monte cubierto de nieve, tiene 6010 metros de altura, se considera como la montaña más alta de África, cerca de la parte oeste se ve el esqueleto reseco y congelado de un leopardo.
Nadie ha podido explicar qué es lo que buscaba un leopardo en esas alturas.


El protagonista de esta película (un atractivo Gregory Peck) se debate entre la vida y la muerte a los pies del Kilimanjaro, mientras observa cómo los buitres se posan en las ramas del árbol vecino, esperando que llegue su momento final.
Su pierna se va gangrenando, al tiempo que él rememora su pasado amoroso entre efluvios de whisky y perfume femenino, intentando descifrar el enigma que le legó su tío como herencia.

La película muestra la diatriba polémica entre llevar una vida convencional o estar en continuo cambio, y nos relata las inquietudes personales de un escritor ávido de conocimiento y experiencias que se da cuenta tardíamente que sólo una mujer logró satisfacerle y, sin embargo, ella (Ava Gardner) vivió frustrada a su lado, al pensar que nunca podría llenarle del todo.

¿Se consigue resolver el enigma del leopardo?

La solución queda en el aire, pero el protagonista obtiene muchas respuestas en sus reflexiones mientras  contempla la montaña africana a lo lejos, así que, en cierto modo, puede decirse que .


Henry King, Las nieves del Kilimanjaro, EEUU, 1952.